Gracias a la vida, que me ha dado tanto…
Gracias a Dios que te ha dado la vida…
Gracias a la misma vida que nos ha dado el juego…
Martha Bolívar
El ser humano es consciente de las necesidades básicas que tiene para vivir: alimentarse, educarse, vestirse; pero muchas veces descuida la salud mental y sin darse cuenta esto lo lleva a alterar la salud del cuerpo. A menudo vemos y conocemos que la preocupación existe por llenar la lacena de las cocinas, ¡porque tenemos que “comer”!; hay interés por mandar a los hijos al colegio: ¡porque se tienen que educar!; tomamos analgésicos: ¡porque hay que aliviar el dolor!, pero todos estos afanes nos apartan del elemento fundamental, de lo que le da el goce, el disfrute y el alivio a la vida: el juego. Éste es el ingrediente esencial por excelencia de la salud corporal, del bienestar del espíritu y por ende de la salud mental.
Muchas veces, no se entiende el porqué de las actitudes y comportamientos desenfocados de algunas personas, cada día son más los adultos que presentan cierto grado de alteración en sus relaciones interpersonales. Pero cuando se acude al especialista, éste empieza a escudriñar, entonces descubre que ese paciente, en su infancia y adolescencia careció de roce, de relaciones, no descubrió el mundo, no tuvo afecto, tuvo poca estimulación para la práctica de los valores: ausencia del juego, faltó la presencia de las actividades lúdicas, los adultos, llámese padre o madre, olvidaron el valor intrínseco de esta palabra pequeñita en sonoridad, pero grande en sus dimensiones semánticas.
Indudablemente, el juego tiene que formar parte activa de la vida de todo ser humano, y algunos estudios dicen que también de animales y plantas, con el juego se descubre el cosmos y se descubre el ser así mismo y a sus congéneres, es el juego el que está en primera fila en la formación del desarrollo físico, él permite establecer las nociones espaciotemporales, ayuda a eliminar las tensiones y a fortalecer las emociones.
Desde el siglo II a. C. ya había pensadores como Platón, quien reconoció en el juego los caminos del conocimiento y la comunicación; esos conocimientos que se adquieren a través del juego siembran y fortalecen los estadios anímicos, de pensamiento y de desempeño psicosocial en el individuo, desde que sea fomentado, impulsado y apoyado.
Igualmente, por estos tiempos también hay motivación para resaltar el papel fundamental de éste en el desarrollo integral del ser, la argentina Graciela Scheines manifiesta en sus investigaciones que el “juego es una actividad mágica como un ritual, que oculta y revela identidades”, esto se expresa en los diferentes roles que desde esta actividad, y dependiendo de su planeación y objetivo puede ser totalmente lúdica, donde se descubren angustias y felicidades, entonces: es terapia.
El las esferas de la salud, también se han dado grandes estudios sobre la importancia del juego. La doctora Emma Plank, en 1944, introdujo los juegos en las salas de los hospitales infantiles, donde motivó a otros a seguir esta grata experiencia. Estableció una especie de red de recreación salubrista entre pacienticos, padres, familiares, médicos, enfermeras; donde cada uno desde su rol aportaba a las terapias lúdicas y los resultados arrojados fueron reconfortables para la salud de los infantes.
Desde entonces, no es raro ver una habitación de un hospital, en países como Canadá, Estados Unidos y Europa, convertida en ludotecas, con personas preparadas y los recursos necesarios para ejecutar las terapias en pro y mejora de la salud.
Tanto padres como maestros estamos en la tarea de educar con intención de formación, el juego es un instrumento básico para este propósito; entonces, es necesario reconocer las manifestaciones culturales del entorno porque nos llevan a un mundo de ingenio y creación, lo que permite optimizar el desarrollo integral del ser. Muchas veces sin percatarse, el adulto marca desfavorablemente los estados psicológicos y de formación del niño; ejemplo cuando se le regala o se le permite el juego con elementos bélicos lo estamos llevando al deterioro del ser, porque este tipo de juguetes influyen en sus conductas y deterioran paulatinamente los estadios anímicos. Entonces, es ahí donde tenemos que brindar otras opciones y las hay muchas. Una salida a la playa puede convertirse en una gran vivencia de formación: se comparte, se escucha, se dialoga, se observa, se experimenta; se realizan actividades físicas, manuales, espirituales; en fin, la creatividad está ahí, el ser humano por naturaleza está inclinado hacerlo pero tenemos que tentarla, hay que despertar: la rutina no es la mejor aliada.
Muchas veces, no se entiende el porqué de las actitudes y comportamientos desenfocados de algunas personas, cada día son más los adultos que presentan cierto grado de alteración en sus relaciones interpersonales. Pero cuando se acude al especialista, éste empieza a escudriñar, entonces descubre que ese paciente, en su infancia y adolescencia careció de roce, de relaciones, no descubrió el mundo, no tuvo afecto, tuvo poca estimulación para la práctica de los valores: ausencia del juego, faltó la presencia de las actividades lúdicas, los adultos, llámese padre o madre, olvidaron el valor intrínseco de esta palabra pequeñita en sonoridad, pero grande en sus dimensiones semánticas.
Indudablemente, el juego tiene que formar parte activa de la vida de todo ser humano, y algunos estudios dicen que también de animales y plantas, con el juego se descubre el cosmos y se descubre el ser así mismo y a sus congéneres, es el juego el que está en primera fila en la formación del desarrollo físico, él permite establecer las nociones espaciotemporales, ayuda a eliminar las tensiones y a fortalecer las emociones.
Desde el siglo II a. C. ya había pensadores como Platón, quien reconoció en el juego los caminos del conocimiento y la comunicación; esos conocimientos que se adquieren a través del juego siembran y fortalecen los estadios anímicos, de pensamiento y de desempeño psicosocial en el individuo, desde que sea fomentado, impulsado y apoyado.
Igualmente, por estos tiempos también hay motivación para resaltar el papel fundamental de éste en el desarrollo integral del ser, la argentina Graciela Scheines manifiesta en sus investigaciones que el “juego es una actividad mágica como un ritual, que oculta y revela identidades”, esto se expresa en los diferentes roles que desde esta actividad, y dependiendo de su planeación y objetivo puede ser totalmente lúdica, donde se descubren angustias y felicidades, entonces: es terapia.
El las esferas de la salud, también se han dado grandes estudios sobre la importancia del juego. La doctora Emma Plank, en 1944, introdujo los juegos en las salas de los hospitales infantiles, donde motivó a otros a seguir esta grata experiencia. Estableció una especie de red de recreación salubrista entre pacienticos, padres, familiares, médicos, enfermeras; donde cada uno desde su rol aportaba a las terapias lúdicas y los resultados arrojados fueron reconfortables para la salud de los infantes.
Desde entonces, no es raro ver una habitación de un hospital, en países como Canadá, Estados Unidos y Europa, convertida en ludotecas, con personas preparadas y los recursos necesarios para ejecutar las terapias en pro y mejora de la salud.
Tanto padres como maestros estamos en la tarea de educar con intención de formación, el juego es un instrumento básico para este propósito; entonces, es necesario reconocer las manifestaciones culturales del entorno porque nos llevan a un mundo de ingenio y creación, lo que permite optimizar el desarrollo integral del ser. Muchas veces sin percatarse, el adulto marca desfavorablemente los estados psicológicos y de formación del niño; ejemplo cuando se le regala o se le permite el juego con elementos bélicos lo estamos llevando al deterioro del ser, porque este tipo de juguetes influyen en sus conductas y deterioran paulatinamente los estadios anímicos. Entonces, es ahí donde tenemos que brindar otras opciones y las hay muchas. Una salida a la playa puede convertirse en una gran vivencia de formación: se comparte, se escucha, se dialoga, se observa, se experimenta; se realizan actividades físicas, manuales, espirituales; en fin, la creatividad está ahí, el ser humano por naturaleza está inclinado hacerlo pero tenemos que tentarla, hay que despertar: la rutina no es la mejor aliada.
J ugando se aprende queU nidos a través del
E ncuentro permanente seG ana en formaciónO rganización y emoción
El juego es una necesidad
No lo debes olvidar
De animales y humanos es cualidad
Recuerda lo debes impulsar
Coro
El juego hay que rescatar
Porque es necesidad
E ncuentro permanente seG ana en formaciónO rganización y emoción
El juego es una necesidad
No lo debes olvidar
De animales y humanos es cualidad
Recuerda lo debes impulsar
Coro
El juego hay que rescatar
Porque es necesidad
No hay comentarios:
Publicar un comentario